En toda la región, el gas natural y el GNL están generando importantes oportunidades para fortalecer la seguridad energética, impulsar el crecimiento económico y acelerar la reducción de emisiones mediante la sustitución de combustibles con mayor intensidad de carbono. Desde la expansión de la capacidad de exportación de GNL en Estados Unidos y el potencial de suministro de Canadá, hasta los centros de demanda en rápido crecimiento en América Latina y el Caribe, la región se encuentra en una posición única para aprovechar sus abundantes recursos, la expansión de su infraestructura y la integración de sus mercados para responder a la creciente demanda energética tanto a nivel nacional como global.
América Latina y el Caribe, en particular, se están consolidando como mercados dinámicos de crecimiento. México y Argentina avanzan en proyectos de exportación de GNL a gran escala, capitalizando recursos de clase mundial para fortalecer su papel en el comercio energético global. Al mismo tiempo, Brasil, América Central y los países del Caribe están ampliando su capacidad de importación y regasificación de GNL para diversificar el suministro energético y reducir la dependencia de combustibles derivados del petróleo. Las inversiones estratégicas en gasoductos, unidades flotantes de almacenamiento y regasificación (FSRU) y soluciones de GNL a pequeña escala están reforzando aún más la conectividad regional, la confiabilidad y la resiliencia energética a largo plazo.